domingo, octubre 01, 2006
¡Llegaste justo a tiempo, veintidós años tarde!
Apenas habían transcurrido unos cuantos minutos desde el incidente, aunque para ella bien podrían haber sido toda la eternidad, en sus labios aún brillaba el rojo carmesí, no se atrevía a volver los ojos hacia la recamara, prefería continuar parada ante la ventana que daba hacia la Avenida 34, en la pequeña sala quedaban los indicios de su visita, las latas de cerveza vacías, algunas envolturas y la humedad del sudor, no era la primera vez que acudía a ese lugar, en el pasado había estado ahí, aunque en ese momento su mente prefería no develarle los motivos por más que ella tratara con insistencia de recordarlos, buscó en su bolsa el paquete de cigarrillos y encendió uno, el cenicero estaba sobre la barra de la pequeña cocina a tan solo unos cuantos centímetros de su mano, aún así le pareció muy lejano y prefirió tirar la ceniza al piso, no había ninguna emoción, se sentía ajena a todo; las revistas y periódicos acumulados sobre aquél extraño artefacto de madera le daban una imagen más patética a la situación, no era un lugar cuidado, ni mucho menos hermoso, pero a pesar de ello le daba la impresión de haber sido cuna de algunos momentos agradables. Permaneció un momento más en la ventana y dió la vuelta, necesitaba usar el baño, de repente a su mente llegaron los esbozos del recuerdo.
23 de Mayo:
- ¡Te quiero, ehh! - La voz de él, mientrás se acercaba a ella.
- ¿Me quieres? ¿Cómo para qué o qué? Recuerda que no estoy en busca de ningún tipo de relación.
Él no dejó tiempo para respuestas, sólo se acercó y la tomó fuertemente entre sus brazos y la besó.
- ¿Y ahora qué? ¿Cómo le vamos a poner a esto que iniciaste?
- Somos novios - La voz enardecida de él produciendo mariposas en su estomago.
Las ganas de ir al baño interrumpieron sus pensamientos, dio unos pasos hasta que topó con la puerta que delimitaba la recamara de la otra pieza, entró sin hacer ruido y sin voltear, a pesar de ello la ventana cubierta de páginas de diarios fue elocuente, adivinaba el entorno, la posición del ventilador dando hacia la pared, la cama en la que algunas noches habían compartido sus cuerpos, la tabla donde descansaban las bolsas de ropa limpia y sucia y algunas maletas; los zapatos desordenados y el librero con las pocas pertenencias de ese hombre, de repente se detuvo, había reparado que desde su llegada esa tarde no había pensado en él como un ser humano, avanzó a través de la oscuridadde la pieza, entró al cuarto de baño con ese olor a pino tan fuerte y nauseabundo, cómo de terminal de camiones de cuarta, pero tan conocido por ella, mientrás orinaba, le pareció escuchar la leve respiración de esa persona en la que ella prefería no pensar y nuevamente su mente se inundó con la fuga de recuerdos, cómo aquél cuento que él escribiese para su columna dominical, jaló la palanca del retrete, pero los recuerdos no se fueron por el escusado, quedaron ahí dando vueltas en su adolorido cerebro.
23 de Julio:
- ¿Me quieres? - Ahora era la voz de ella la que resonaba con fuerza, más no hubo respuesta, solo el silencio y nuevamente su propia voz.
- Dime - ¡Te quedas callado por que la respuesta es No!
- No digas cosas, soy un viejo y tú tienes toda la vida por delante, soy un alcohólico.
- Veintidós años de diferencia entre tú y yo no es nada, el que tengas 50 y yo 28 no significa nada para mí.
- No digas cosas, entiéndeme, no quiero hacerte daño. Estoy mal.
- ¿Entonces para que me dijiste que me querías? - Nuevamente el silencio masacrando sus ilusiones.
El vacío en su estomago se acrecentó al salir, jaló un poco de aire para renovar fuerzas y poder atravesar la puerta, el vértigo con que los recuerdos asistían le provocaron asco, no se sentía culpable, ni siquiera sentía tristeza, lo único que necesitaba era salir de ahí, atravesó el umbral de la puerta, antes de salir del cuarto buscó el switch de la luz y la encendió.
02 de Agosto:
- ¿Me quieres? ¡Es la última vez que hago esta pregunta!
- ¡Deberías buscarte un muchacho de tu edad, yo ya estoy viejo y mi vida es muy complicada!
- Eso que dices es cruel ¿No te das cuenta que me lastimas?
- ¡Pues lo siento! - Su respuesta tajante y certera.
Sus pasos se dirigieron directo a la cocina, en sus ojos solo se reflejaba la negrura de esa noche nublada, el calor se había hecho insoportable, abrió el refrigerador tomó un trago de agua directo de la botella, regreso al cuarto, se desvistió, su cuerpo se acomodó junto a él, sus brazos rodearon su cuello, él abrió sus labios y suavemente los unió a los de ella -¿Me quieres? ¿Porqué nunca respondes? ¡Siempre te quedas callado! - No hubo respuesta sólo el prolongado gemido al sentir la mordida con la que ella arrancaba su lengua de tajo, el sonido metálico del cuchillo penetrando su frío corazón y en el fondo su canción favorita - No digas que ya se ha ido, decí mejor que algún día.... y si llegas a encontrarla, llévale el corazón que alguna vez le ofrecí...
La lluvia empezaba a caer, no tenía caso regar las plantas, así que cerró la puerta de su mente perdiéndose en la vorágine de las calles.
14 de Agosto 2006

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