domingo, octubre 01, 2006

CONFESIÓN

Anhelo entretener tus manos con mis hombros
que las miradas elctrizantes se enlacen
y de profetas, nardos albos sean tus sueños.

Líbelulas azules en mi oído
produzca el huracán de tu nombre
mantra concebido en el silencio
que despierta mariposas prisioneras en el fuego.
Mi corazón dormido.