miércoles, agosto 03, 2011

UN DÍA A LA VEZ

Abrió los ojos, el ruido detrás de la ventana le pareció cotidiano, observo la habitación, las cortinas de color azul gastado, las parédes con su tapiz mohoso, el olor a humedad que se le incrustaba en las fosas nasales, involuntariamente se sentó en la cama, repasando la colcha con su trama de flores percudidas que en otro tiempo fueran multicolores, buscó sus sandalias y su ropa debajo de la cama, poco a poco se fue vistiendo camino al baño, la cabeza aún le daba mil vueltas, el sabor a alcohol y tabaco en su boca era desagradable, se lavó la cara y le pareció que la persona en el espejo era diferente que la noche anterior, en sus ojos había una mirada nueva, las ojeras mas marcadas, sin duda era otra persona.

Regreso a la habitación y repasó con la mirada el mobiliario, recordó uno a uno los detalles , recordó el bar dónde bailaba unas horas antes al ritmo cadensioso de la música, se divertía como si no hubieran más días para festejar y parrandear; al hombre que le invitó los tragos y la sacó casi a rastras del lugar, el forcejeo para meterla al auto y el terror que sintió al sentirlo tan próximo,  recordó también cómo la sacó del cabello y la metió en aquella habitación de hotel de cuarta, cómo la fue despojando golpe a golpe de sus prendas y la manera de someterla; una a una se fueron revelando las mordidas en su piel y el dolor fue asomando lentamente, pero nada podía opacar la sensación producida cuándo después de haber consumado la violación el tipo se quedó dormido y ella con mucho cuidado y terror se arrastró hasta su bolso de donde saco la cuchara con la que se enchinaba las pestañas y con toda su fuerza y la ira que sentía hacía aquél despreciable ser se la clavó repetidamente hasta que su sangre se mezcló y ya no hubo manera de saber si era  de ella o de él.

Si, aquél día marcaría su vida para siempre y  le recordaría vivir un día a la vez.