UN DÍA A LA VEZ
Regreso a la habitación y repasó con la mirada el mobiliario, recordó uno a uno los detalles , recordó el bar dónde bailaba unas horas antes al ritmo cadensioso de la música, se divertía como si no hubieran más días para festejar y parrandear; al hombre que le invitó los tragos y la sacó casi a rastras del lugar, el forcejeo para meterla al auto y el terror que sintió al sentirlo tan próximo, recordó también cómo la sacó del cabello y la metió en aquella habitación de hotel de cuarta, cómo la fue despojando golpe a golpe de sus prendas y la manera de someterla; una a una se fueron revelando las mordidas en su piel y el dolor fue asomando lentamente, pero nada podía opacar la sensación producida cuándo después de haber consumado la violación el tipo se quedó dormido y ella con mucho cuidado y terror se arrastró hasta su bolso de donde saco la cuchara con la que se enchinaba las pestañas y con toda su fuerza y la ira que sentía hacía aquél despreciable ser se la clavó repetidamente hasta que su sangre se mezcló y ya no hubo manera de saber si era de ella o de él.
Si, aquél día marcaría su vida para siempre y le recordaría vivir un día a la vez.

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