domingo, octubre 01, 2006

EL CUMPLEAÑOS

Hoy, como cada año mi suegra suele venir a casa para ser agasajada por mi marido en su cumpleaños; que fatalmente coincide con el mío; sin embargo como siempre nadie se enterará, cosa que me irrita de sobremanera, él nunca repara en nada cuando se trata de su madre y siempre termino rezagada para que ella sea la reina, pero esta noche es una noche especial, me hice el propósito de no arruinarla por nada del mundo, es más como pretendo disfrutar al máximo la velada yo misma hice todos los preparativos para que mi suegrita no batallará con la cena, he conseguido todos los ingredientes y demás menjurjes para el tradicional e imperdonable guiso, que por cierto yo misma he preparado ya que ella siempre reniega de la calidad de la carne, que si está dura y correosa que si no sé que tantas cosas, pero ahora no podrá quejarse, le conseguí la mejor y por supuesto para acompañarla le compré el mejor vino, desde ayer en la tarde está todo.

Ella ha llegado esta mañana y se ha instalado, ahora se encuentra supervisándome en la cocina, yo sólo soy como la pared puesto que asegura que soy una de esas inútiles mujeres liberales y libertinas; poca cosa que no merece a su hijo, pero bueno ya lo dije antes, esta noche no voy a dejar que nada la arruine, hoy por primera vez desde que me casé con él voy a recibir un regalo, el mejor regalo quizá en toda mi vida y para ello me he comprado el vestido y los zapatos mas caros que he encontrado en el almacén de la plaza.

La hora finalmente ha llegado estamos todos sentados a la mesa, bueno casi todos, los hermanos de mi marido con sus respectivas esposas e hijos, la festejada y algunas de nuestras amistades mas cercanas, la impaciencia es uno más de los invitados a la mesa, así que para amenizar un poco el estrés han empezado a botanear y a beber, la mesa de regalos se desborda, pero yo aún espero el mío, ya no falta mucho!

Después de varias horas de esperar a mi adorado esposo mi suegra ha decidido que empezaremos a cenar sin él, voy a la cocina a servir los platos, nuestros comensales se muestran complacidos al ver la presentación del platillo, la gente empieza a degustar, se saborean y hacen comentarios muy halagadores, les parece una delicia, comentan entre ellos. Mi suegra se pavonea y se jacta hipócritamente de lo buena nuera que soy; yo sigo masticando lentamente la ensalada en espera de que ella empiece a masticar su suculenta porción de carne una vez que se la ha pasado con un sorbo del vino me dirijo a la cocina y regreso con la charola del horno, pero en vez del trozo de carne restante solo le presento la cabeza de su hijo y algunos restos de órganos, cómo ella bien ha dicho no soy muy diestra en la cocina y con el cuchillo menos, eso sí trate de no dañarle el rostro para que ella pudiera mirar fijamente los ojos de su amado hijo, después de aquello, nadie quiso pastel. Feliz cumpleaños a mí!!

Joana Satán
31/Agosto/2006