domingo, octubre 01, 2006

TS' O' OK BEEL (BODA MAYA)

Hace apenas un mes, aunque parece haber transcurrido una eternidad desde entonces, las imágenes acuden a mi mente como tomas de una película. Fue un lunes, me encontraba haciendo un recorrido por la Zona Maya a mediados del otoño, habiendo visitado ya varias comunidades con sus respectivos sitios de interés me dirigí hacia la desviación a Cobá. Era un hermoso día, soleado y fresco como muy pocos en esta época, la vegetación a los lados de la carretera era de un verde intenso y de vez en cuando en la maleza al borde del camino se dejaban asomar algunas flores silvestres y uno que otro animalito que me obligaba a hacer alguna suerte para no llevármelo de calcomanía, en fin. Alrededor de las 4:30 de la tarde llegué, estacioné el auto y caminé a la caseta de la zona arqueológica, el portero al verme meneó la cabeza y dijo:
-Lo siento seño, ya casi cerramos, a las cinco se cierra-
-No sea malito-contesté-todavía falta media hora, déme chance de aunque sea tomar unas fotos, ¿ándele, si?
-¡Uy seño!, es que luego…. Se detuvo un minuto… bueno esta bien, nomás no se vaya muy lejos, porque ya va a oscurecer pronto y después es un rollo entrar a buscarla y me pueden regañar-asistió
Se va a ir al cielo. Usted no se preocupe ya verá que no le causaré ningún problema- proferí mientras entraba al parque.
Ya adentro me dí vuelo caminando entre sus numerosos caminos, admirando sus edificios monumentales construidos en un amplísimo territorio, sin advertir que el tiempo había transcurrido y ya eran las cinco de la tarde, el sol era una sombra que poco a poco daba paso a la oscuridad, me dirigí apresurada al camino por el cual había entrado al parque, antes de tomar este me encontré con un hombre, un trabajador del parque supongo, aunque más bien parecía un campesino, a lo mejor el jardinero… bueno, como sea… este me gritó en maya “CHICHKUN AYIK’AL ATAN TS’O’OK SACBEOB” (apúrate al final del camino novia), a lo cual quise entender que el portero me esperaba al final del camino! Así que casi corrí, pero sin duda alguna algo andaba mal, no podía reconocerlo, este sin duda que no era el camino que yo había tomado en un principio, no, no era, o si?
¡Dios!, ¿porqué no puedo recordar esos enormes chicozapotes, ni esos caracoles que delimitan el sendero? Además parece ser interminable. Miré mi reloj de nuevo, las 6:30, no puede ser, esta porquería se volvió loca, eso me pasa por comprar en los tianguis… no puedo haber perdido una hora caminando, aunque pues igual, porque ya está mas oscuro… pero el portero ya me hubiera encontrado, si este es el camino… la desesperación empezaba a hacerme su presa. Me senté un segundo, los pies me duelen un buen. Pienso, ojalá me hubiera comido esos panuchos que vendían en el camino. Tengo hambre y sed. En esas estaba cuando escuché unos pasos muy cerca de mi, ¡ufff, al fin! Creí que nunca vendrían-exclamé.
Al instante aparecieron ante mi un montón de niños, entre 7 y 10 años, eso tomando en cuenta que eran niños de la región y pues no son muy altos.¡Hijole! ¿Y el portero? Pregunté, pero ellos solo se reían y me miraban. De pronto empezaron a correr y danzar como en un juego de ronda. Oigan niños, ¿dónde está el portero?- pregunté nuevamente. Pero no hubo respuesta alguna, solo uno de ellos se acercó a mí y me tomó de la mano, haciéndome avanzar detrás de él como unos cien metros, los demás nos seguían haciendo gran alharaca y gritando “ ALUX,TS’O’OK BEEL” “ ALUX; TS’O’OK BEEL” (Boda Alux) Y eso es lo último que recuerdo, solo sé que ahora vivo en una ruina y soy la princesa de las cinco lagunas que circundan Cobá.






Joana Satán
13/Dic/2005