domingo, octubre 01, 2006

UNA MAÑANA DE LLUVIA

Llueve, afuera en la calle llueve,
adentro las cenizas se evaporan con la leche;
desayuno consumido en un relámpago,
tragamos las frases sin masticar;
la rutina en el té helado,
el pan acompañado de silencio
queda de rehén entre los dientes.
Llueve, llueve afuera y llueve adentro
remojando el desayuno en el cansancio.
devastador nuestro tedio entre los platos.