Un escalofrío le recorrió la columna vertebral a su regreso a aquella casa; la fachada sin una gota de pintura, la estructura daba la impresión de ser una casa en remodelación más que estar abandonada, las ventanas cubiertas con plástico negro llenas de telarañas le daban un aspecto lúgubre, a pesar de ello resolvió atravesar la estrecha puerta de hierro que daba acceso al lugar. Apenas y quedaban algunos muebles en ruinas en lo que tiempo atrás fuera la sala; la mesa del comedor y algunos platos en la cocina; lo que más abundaba eran las cucarachas y las ratas corriendo por los libros apilados y enmohecidos en la olvidada biblioteca, en la recamara principal las cosas eran muy similares, apenas y estaba en pie la cama que años atrás cobijara tantos sueños; quiso dar la vuelta y salir corriendo, pero el morbo de estar de nuevo en aquél lugar le obligó a sentarse entre el polvo y la suciedad que cubría el colchón, la posición en la que se había acomodado le daba una visión perfecta sobre las manchas de sangre que cubrían el papel tapiz casi imperceptibles e indelebles ante el avance implacable del tiempo. Esforzándose un poco lograría la proyección mental de las diapositivas que conformaban sus últimos recuerdos, los sollozos y las suplicas de aquella persona, los restos del cuerpo inerte y ensangrentado esparcidos por el suelo, la policía y todo el barullo producido por aquél espantoso crimen, los encabezados de los diarios principales, las pruebas psiquiátricas y todo aquél circo por el cual tuvo que pasar antes de ser recluida en la cárcel aquellos años. Esa mañana al ser liberada le devolvieron junto con sus pertenencias aquella memoria que le había sido arrebatada al momento de su reclusión, pero que ahora volvía a ser suya, era por eso que había vuelto a esa casa, para alimentarla con todos aquellos detalles que habían tratado de arrancarle sin saber que era imposible hacerlo, pues ella siempre sería lo que era en ese momento, una asesina a la espera de su siguiente víctima, Ring… sonó el timbre de la puerta. Esta era su oportunidad.
Joana Satán
09/Mayo/2007
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