domingo, junio 03, 2007

Maldito estruendo, miedo ahogado en lágrimas; entre esperanzas, sueños, promesas, que ahora se encuentran al borde del precipicio intentando no ser lanzadas al vacío, dolor implacable, acechando siempre cada instante, cada evento feliz, dolor acompañado de muerte, el corazón un camposanto con sus caricias de cruces y remiendos, miedo revuelto con el olor del tiempo, quizá amor, ese amor desatinado con sabor a desgracia; a pasos de gigantes en tierra de nadie, el matiz de la sangre vertida sobre el lienzo de la piel, retrato de un hombre labrado en los propios huesos, en musgo, atado a la impaciencia de mis sueños, un hombre convertido en Cuento o en Poema, lo mismo da. Es un hombre que no existe y si existe está muerto aún.
Joana Satán
03/Jun/07