DEJAVÚ
acariciando mi carne, tan mortal;
guerrero de mis noches,
con tus manos de ángel y tu cabello de día nublado;
llenándome la vida con tus palabras y tus ojeras de luna llena.
Pegando diarios en las ventanas,
para que el sol al despertar; no retrate nuestros cuerpos desnudos.

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