domingo, octubre 01, 2006

EN SILENCIO

Tu cuerpo, tabú
tempestad,
al estrecharlo mis caderas danzan
como palmas furiosas.

Tu aliento, huracán
tan cerca,
mi piel se vuelve arena
para que tus manos la arrastren.

Mis ojos, cenotes
Inexplorados
de aguas turbias,
Prohibidas.

Mírame y desgarra esta sed de tus labios,
prolongando en el cuerpo el placer que produce
en ti
La necrofilia.