MEDICINA DEL ALMA
al tedio y la monotonía.
Extendí al cielo el espejo de mi alma
y como un haz de viento
tu amor corrió por mis venas;
suave y vertiginoso como caballos en la estepa.
Mil pájaros cantando en tono plateado
salieron a darle la bienvenida a tu cuerpo,
a tu voz serena de manantial rabioso
y una nueva estación llegó a mi vida;
donde tu nombre es alimento para mi boca,
tus pasos arrullo de plenilunio
y cura para cualquier dolencia añeja,
olvido certero para el dolor.

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