jueves, julio 19, 2007

APOLOGÍA

Abriré las manos amor
para cobijarte a ti
y cuando esto suceda,
el amanecer será del color de tus labios.

Traeré estrellas y flores
para vestirte de ángel,
de luna y cuarzo rosa;
y todo será nuevo
como la piel de un cuadro
sobre el muro del cielo.

Podré conocer al fin
dimensiones celestes
ocultas entre tu alma,
centro de mis sentidos;
fruto de tierra húmeda.

Mientras la gente aullando
supura signos de aire;
como grillos de fuego
que tocarán muy fuerte,
cual cuerdas de violines
gritando que te quiero.