sábado, julio 28, 2007
grito fuerte tu nombre, cierro los ojos y pienso en ti todo el día, recreo el momento justo en que te conocí y entonces en mi cabeza se crean imágenes de cuento, donde mi lengua es lo único que cubre tu cuerpo y mi sexo el bebedero que sacia tu sed, mis manos las manecillas del reloj que te dictan el ritmo cadencioso al que debes andar, el cielo tan solo un espectador con sus miles de nubes que suspiran detrás de los sillones; la ropa semeja cerros y laderas entre las cuales tus pestañas son arboles inmensos y mis labios pájaros de mil colores que trepan por tus ramas, ya para este instante la luna se ha bañado entre el sudor que resbala por mi cuerpo y es entonces cuando vuelvo a hablar de ti y tengo que empezar otra vez con el ritual.

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