sábado, octubre 28, 2006
¡Ninguna mosca es capaz de masticar o morder pero muchas pican y succionan sangre!
Vuela, pósate en sus labios
saborea su sudor,
en los vestigios del recuerdo
deposita tus larvas.
Revuélcate en los restos
de lo que desecho;
deleitándote por lo que eres
una mosca en la basura.
AQUELARRE
Canta céfiro las preces,
en luna llena dicta los trazos.
Los elementos y el gato negro
signos que bullen cuál talismanes;
cantan las preces ante el caldero,
un ser alado, aprendiz de bruja
sella la triada en tu conjuro.
lunes, octubre 23, 2006
sábado, octubre 21, 2006
POEMA INFINITO
Aun tu sudor perdura entre mi ropa.
Los trazos de tu piel asoman vagamente,
mi cuerpo aun emana el vaho de tu sexo;
pero estás muerto.
Ahora bogas por el mar de las flores,
tu aliento sabe a putrefacción;
aún así te beso.
Los trazos de tu piel asoman vagamente,
mi cuerpo aun emana el vaho de tu sexo;
pero estás muerto.
Ahora bogas por el mar de las flores,
tu aliento sabe a putrefacción;
aún así te beso.
Observo tu afligido rostro
y no me dueles.
Rezo una plegaria esperando
a que los perros devoren tus restos
y la tierra te devuelva a mi
cómo lo que eres
Nadie.
y no me dueles.
Rezo una plegaria esperando
a que los perros devoren tus restos
y la tierra te devuelva a mi
cómo lo que eres
Nadie.
OBSESIÓN
Veo ojos de todos colores
sus formas distorsionadas
prismas del universo.
Ojos sangrando lágrimas
cómo pupas eclosionando
Ojos que lo ven todo y están ciegos
masticando las retinas,
pariendo sexos con forma de pirámides
cayendo inertes como hojas de árbol.
Ojos de papel y tinta
retratan los muertos que yacen en mis manos.
sus formas distorsionadas
prismas del universo.
Ojos sangrando lágrimas
cómo pupas eclosionando
Ojos que lo ven todo y están ciegos
masticando las retinas,
pariendo sexos con forma de pirámides
cayendo inertes como hojas de árbol.
Ojos de papel y tinta
retratan los muertos que yacen en mis manos.
ABANDONO
Eres hielo, marchito de esperanza;
Fuiste nube y atardecer, alguna vez en el tiempo,
Hoy solo eres enfermedad, un paria.
Fuiste nube y atardecer, alguna vez en el tiempo,
Hoy solo eres enfermedad, un paria.
VELACIÓN PARA DOS
Enciende la vela con tu aliento,
para ver nuestras siluetas retorcidas
jugando a ser una sola molécula.
Mientras la cera convulsiona en nuestros huesos.
Su frágil estructura se estremece.
Tan solo su tenue llama mantiene
la inmundicia reflejada en nuestras tumbas.
para ver nuestras siluetas retorcidas
jugando a ser una sola molécula.
Mientras la cera convulsiona en nuestros huesos.
Su frágil estructura se estremece.
Tan solo su tenue llama mantiene
la inmundicia reflejada en nuestras tumbas.
NO EXISTE EQUIDAD
¿Cómo el sueño se acompaña de desdichas?
Intercambiando la alegría del éxito en dolorosas muecas.
Lloras al tiempo que tu mente sobrevuela los resquicios
de esperanzas, escasas, volátiles, escurridizas;
Ajenas a esa descuartizante realidad
que lo va llenando con su absurda presencia,
Vacía y muerta como tu entraña.
Intercambiando la alegría del éxito en dolorosas muecas.
Lloras al tiempo que tu mente sobrevuela los resquicios
de esperanzas, escasas, volátiles, escurridizas;
Ajenas a esa descuartizante realidad
que lo va llenando con su absurda presencia,
Vacía y muerta como tu entraña.
viernes, octubre 20, 2006
Introducción para el evento de Lica 54 en voz de Fernanda Montiel (Periódico "El Quintanarroense")

En el oscuro abismo que oculta toda alma, esa parte que pretendemos ajena y que constituye las infernales pasiones humanas, en ese recóndito lugar que alberga la locura; nace la poesía de Joana Satán como testigo fiel de la crueldad y el vacío. La otra cara del amor.
Recorramos juntos los intrincados caminos de la cruel belleza expuesta en cada verso, ambigüedad, espejo de todo ser humano, que ronda con sus atrayentes formas para después de un tajo mostrarnos su verdadero rostro; el del dolor.
La conceptualización del amor como espinas desgarrando la piel, como ritos paganos lejanos a toda imagen rosa, así es la poesía de Joana Satán:
Poesía Lunática
Recorramos juntos los intrincados caminos de la cruel belleza expuesta en cada verso, ambigüedad, espejo de todo ser humano, que ronda con sus atrayentes formas para después de un tajo mostrarnos su verdadero rostro; el del dolor.
La conceptualización del amor como espinas desgarrando la piel, como ritos paganos lejanos a toda imagen rosa, así es la poesía de Joana Satán:
Poesía Lunática
domingo, octubre 01, 2006
DEJAVÚ
Te veo entre sueños escudriñándolo todo,
acariciando mi carne, tan mortal;
guerrero de mis noches,
con tus manos de ángel y tu cabello de día nublado;
llenándome la vida con tus palabras y tus ojeras de luna llena.
Pegando diarios en las ventanas,
para que el sol al despertar; no retrate nuestros cuerpos desnudos.
acariciando mi carne, tan mortal;
guerrero de mis noches,
con tus manos de ángel y tu cabello de día nublado;
llenándome la vida con tus palabras y tus ojeras de luna llena.
Pegando diarios en las ventanas,
para que el sol al despertar; no retrate nuestros cuerpos desnudos.
EN SILENCIO
Tu cuerpo, tabú
tempestad,
al estrecharlo mis caderas danzan
como palmas furiosas.
Tu aliento, huracán
tan cerca,
mi piel se vuelve arena
para que tus manos la arrastren.
Mis ojos, cenotes
Inexplorados
de aguas turbias,
Prohibidas.
Mírame y desgarra esta sed de tus labios,
prolongando en el cuerpo el placer que produce
en ti
La necrofilia.
tempestad,
al estrecharlo mis caderas danzan
como palmas furiosas.
Tu aliento, huracán
tan cerca,
mi piel se vuelve arena
para que tus manos la arrastren.
Mis ojos, cenotes
Inexplorados
de aguas turbias,
Prohibidas.
Mírame y desgarra esta sed de tus labios,
prolongando en el cuerpo el placer que produce
en ti
La necrofilia.
TRASLACION DE LUNAS
¿Cuántas lunas caben entre costillas y carne?
En el espejo conté cinco en cuarto menguante
Donde estaban mis pestañas
Sus orbitas se rigen por pensamientos constantes
como el repicar de una campana
suben y dan vueltas por mi espina dorsal,
a veces se entretienen con el collar de avispas
que me regalaste.
Efímeras susurran y me cantan en idioma de estrellas,
lubrican mi sexo en espera de que regreses
y detengas esta incongruente
Traslación de lunas.
En el espejo conté cinco en cuarto menguante
Donde estaban mis pestañas
Sus orbitas se rigen por pensamientos constantes
como el repicar de una campana
suben y dan vueltas por mi espina dorsal,
a veces se entretienen con el collar de avispas
que me regalaste.
Efímeras susurran y me cantan en idioma de estrellas,
lubrican mi sexo en espera de que regreses
y detengas esta incongruente
Traslación de lunas.
JAIR
En la flor de su adolescencia empezó a tocar la guitarra, sacando de sus cuerdas extrañas melodías que tenían el poder de transportar a todo el que lo escuchaba a un mundo mágico en el que jugaba con las notas y acordes recordando episodios de aventuras fantásticas, haciendo olvidar los problemas que a veces acorralan.
Pero no tocaba solo por gusto, pues a los diecisiete años tuvo que ingeniárselas para sacar adelante a su madre y hermano menores, ya que su padre falleció dejándolos desamparados y siendo el mayor asumió la responsabilidad de mantenerlos.
Sus días transcurrían entre la escuela, tareas, música y camiones, los cuales utilizaba como foro y para recolectar algunas monedas, que nunca eran suficientes para pagar las cuentas del hogar, así que poco tiempo después abandonó los estudios. Poco a poco su carácter fue cambiando, se volvió huraño, sus amigos día a día lo frecuentaban menos; él dándose cuenta de la situación se desesperaba y buscaba sin conseguirlo un refugio a su soledad.
Sus canciones se volvieron deprimentes, de vez en cuando conseguía algún ínfimo trabajo que debido a su rudeza curtía su piel y le hacía brotar ampollas en las manos.
Un día mientras regresaba agobiado por la larga jornada escuchó un llamado que lo incitaba a adentrarse en un espeso monte cercano a donde vivía, extrañado se detuvo y vacilante se internó en el denso follaje, buscó por horas al emisor de aquél sonido, más no encontró a nadie, convencido de que todo había sido producto de la imaginación y el cansancio abandonó la búsqueda y se fue a su casa.
No hizo comentario alguno respecto a lo sucedido, pero todos los días después de su trabajo volvía al paraje aquél, se quedaba horas ahí, hablando y riendo entre moras, adelfas e higuerillas, testigos mudos de todo.
Tiempo después conocí a Jair, comenzamos a salir al poco tiempo, platicábamos durante horas y nos divertíamos muchísimo, en general nos llevábamos bien y pocas veces peleábamos, más una noche en que discutíamos de manera acalorada sin más abrazo su guitarra y echó a correr hacia su paraje; le seguí tropezando con ramas y piedras, hasta poder alcanzarlo, lo llamé, se volvió hacía mí llorando y pidiéndome que me fuera y suplicando mi perdón, trate de acercarme y abrazarlo, pero el me rechazó diciendo que no debía estar ahí, asustada retrocedí unos pasos y dije – Te quiero Jair, no seas tonto, volvamos a tu casa; él retrocedió aún más y respondió que debía irse, acto seguido empezó a proferir frases incomprensibles; al tiempo que sonreía dio media vuelta mostrando ante mis incrédulos ojos a un personaje de piel verde y rugosa, vestido con unos pantaloncillos rojos y una camisa blanca que parecía haber sido tejida por laboriosas arañas, usaba un extraño sombrero en cuya copa tenía tres cascabeles, llevaba también unos zapatos que a pesar de las condiciones del lugar lucían impecables.
El hombrecillo me miraba y sonreía irónico, de repente la guitarra emitió una bella y suave música que me hizo recordar el canto de los cenzontles; enseguida la maleza se abrió a sus espaldas ofreciendo a mi vista una gama de colores y paisajes tan exquisitos que no podía dar crédito a tal visión.
Volteé hacia Jair, quién tan sólo pronunció- Te amaré siempre. Y acto seguido se alejó corriendo para no volver de la mano de su duendecillo verde.
Joana Satán
18/ Junio/ 1999
02/ Septiembre/ 2006
Pero no tocaba solo por gusto, pues a los diecisiete años tuvo que ingeniárselas para sacar adelante a su madre y hermano menores, ya que su padre falleció dejándolos desamparados y siendo el mayor asumió la responsabilidad de mantenerlos.
Sus días transcurrían entre la escuela, tareas, música y camiones, los cuales utilizaba como foro y para recolectar algunas monedas, que nunca eran suficientes para pagar las cuentas del hogar, así que poco tiempo después abandonó los estudios. Poco a poco su carácter fue cambiando, se volvió huraño, sus amigos día a día lo frecuentaban menos; él dándose cuenta de la situación se desesperaba y buscaba sin conseguirlo un refugio a su soledad.
Sus canciones se volvieron deprimentes, de vez en cuando conseguía algún ínfimo trabajo que debido a su rudeza curtía su piel y le hacía brotar ampollas en las manos.
Un día mientras regresaba agobiado por la larga jornada escuchó un llamado que lo incitaba a adentrarse en un espeso monte cercano a donde vivía, extrañado se detuvo y vacilante se internó en el denso follaje, buscó por horas al emisor de aquél sonido, más no encontró a nadie, convencido de que todo había sido producto de la imaginación y el cansancio abandonó la búsqueda y se fue a su casa.
No hizo comentario alguno respecto a lo sucedido, pero todos los días después de su trabajo volvía al paraje aquél, se quedaba horas ahí, hablando y riendo entre moras, adelfas e higuerillas, testigos mudos de todo.
Tiempo después conocí a Jair, comenzamos a salir al poco tiempo, platicábamos durante horas y nos divertíamos muchísimo, en general nos llevábamos bien y pocas veces peleábamos, más una noche en que discutíamos de manera acalorada sin más abrazo su guitarra y echó a correr hacia su paraje; le seguí tropezando con ramas y piedras, hasta poder alcanzarlo, lo llamé, se volvió hacía mí llorando y pidiéndome que me fuera y suplicando mi perdón, trate de acercarme y abrazarlo, pero el me rechazó diciendo que no debía estar ahí, asustada retrocedí unos pasos y dije – Te quiero Jair, no seas tonto, volvamos a tu casa; él retrocedió aún más y respondió que debía irse, acto seguido empezó a proferir frases incomprensibles; al tiempo que sonreía dio media vuelta mostrando ante mis incrédulos ojos a un personaje de piel verde y rugosa, vestido con unos pantaloncillos rojos y una camisa blanca que parecía haber sido tejida por laboriosas arañas, usaba un extraño sombrero en cuya copa tenía tres cascabeles, llevaba también unos zapatos que a pesar de las condiciones del lugar lucían impecables.
El hombrecillo me miraba y sonreía irónico, de repente la guitarra emitió una bella y suave música que me hizo recordar el canto de los cenzontles; enseguida la maleza se abrió a sus espaldas ofreciendo a mi vista una gama de colores y paisajes tan exquisitos que no podía dar crédito a tal visión.
Volteé hacia Jair, quién tan sólo pronunció- Te amaré siempre. Y acto seguido se alejó corriendo para no volver de la mano de su duendecillo verde.
Joana Satán
18/ Junio/ 1999
02/ Septiembre/ 2006
EL INFIERNO QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO
6.-JOANA SATAN
POR: FERNANDO MORCILLO
DIARIO QUEQUI, PLAYA DEL CARMEN
La poesía perdió su romanticismo hace tiempo, dejó de ser el arma de los enamorados que a través de la bella composición conquistaban el corazón de sus amantes.
Poco se sabe de los poetas que Playa del Carmen ha creado o que han llegado a este punto de inspiración.
Sin embargo, desde Cancún, una poetisa, ha decidido colocarse en esta ciudad carente de soñadores.
Joana Satán, no busca reflejar su apellido en las letras que acomoda, pero sí logra explorar la parte oscura de la soledad, la disfruta.
Y el cuerpo humano se transforma en el móvil de varios de sus poemas desencantados que utilizan al sexo para desgarrar aquella palabra que se refiere a uno de los sentimientos más hermosos y recurridos por el hombre, el amor.
“¿Cómo amarnos si el principio fue el caos?” plantea en alguno de sus versos que pasea a este sentimiento por el infierno, no el que la Biblia nos ilustró, no alguno de los que Dante conoció, sino el mismo infierno que a diario las personas creamos y que no apreciamos como nos rodea, nos envuelve.
Joana Satán, como muchos amantes de las letras ha tenido que recorrer caminos, llegar a diversos lugares de este y otros países, para descubrir que “en el horizonte se vislumbra
el penúltimo amanecer del fin”.
La decadencia de los sentimientos bellos del hombre son abordados por esta poetisa oscura que a esa oscuridad da brillo y al brillo lo ciega y donde el mal no vence las batallas, pero regresa, insistente, a recordar que es etéreo.
Joana Satán ha viajado, sí, pero ha viajado a la oscuridad en el infierno de las emociones humanas aquellas que se encuentran al otro extremo del corazón.
Sus palabras no se preocupan por dañar a algún ser enamorado, simplemente te recuerdan que caerás en ese infierno al que siempre tememos, pero tranquilo, Joana Satán te podrá explicar ese recorrido para que no salgas dañado, porque es inevitable que llegues algún día.
POR: FERNANDO MORCILLO
DIARIO QUEQUI, PLAYA DEL CARMEN
La poesía perdió su romanticismo hace tiempo, dejó de ser el arma de los enamorados que a través de la bella composición conquistaban el corazón de sus amantes.
Poco se sabe de los poetas que Playa del Carmen ha creado o que han llegado a este punto de inspiración.
Sin embargo, desde Cancún, una poetisa, ha decidido colocarse en esta ciudad carente de soñadores.
Joana Satán, no busca reflejar su apellido en las letras que acomoda, pero sí logra explorar la parte oscura de la soledad, la disfruta.
Y el cuerpo humano se transforma en el móvil de varios de sus poemas desencantados que utilizan al sexo para desgarrar aquella palabra que se refiere a uno de los sentimientos más hermosos y recurridos por el hombre, el amor.
“¿Cómo amarnos si el principio fue el caos?” plantea en alguno de sus versos que pasea a este sentimiento por el infierno, no el que la Biblia nos ilustró, no alguno de los que Dante conoció, sino el mismo infierno que a diario las personas creamos y que no apreciamos como nos rodea, nos envuelve.
Joana Satán, como muchos amantes de las letras ha tenido que recorrer caminos, llegar a diversos lugares de este y otros países, para descubrir que “en el horizonte se vislumbra
el penúltimo amanecer del fin”.
La decadencia de los sentimientos bellos del hombre son abordados por esta poetisa oscura que a esa oscuridad da brillo y al brillo lo ciega y donde el mal no vence las batallas, pero regresa, insistente, a recordar que es etéreo.
Joana Satán ha viajado, sí, pero ha viajado a la oscuridad en el infierno de las emociones humanas aquellas que se encuentran al otro extremo del corazón.
Sus palabras no se preocupan por dañar a algún ser enamorado, simplemente te recuerdan que caerás en ese infierno al que siempre tememos, pero tranquilo, Joana Satán te podrá explicar ese recorrido para que no salgas dañado, porque es inevitable que llegues algún día.
TS' O' OK BEEL (BODA MAYA)
Hace apenas un mes, aunque parece haber transcurrido una eternidad desde entonces, las imágenes acuden a mi mente como tomas de una película. Fue un lunes, me encontraba haciendo un recorrido por la Zona Maya a mediados del otoño, habiendo visitado ya varias comunidades con sus respectivos sitios de interés me dirigí hacia la desviación a Cobá. Era un hermoso día, soleado y fresco como muy pocos en esta época, la vegetación a los lados de la carretera era de un verde intenso y de vez en cuando en la maleza al borde del camino se dejaban asomar algunas flores silvestres y uno que otro animalito que me obligaba a hacer alguna suerte para no llevármelo de calcomanía, en fin. Alrededor de las 4:30 de la tarde llegué, estacioné el auto y caminé a la caseta de la zona arqueológica, el portero al verme meneó la cabeza y dijo:
-Lo siento seño, ya casi cerramos, a las cinco se cierra-
-No sea malito-contesté-todavía falta media hora, déme chance de aunque sea tomar unas fotos, ¿ándele, si?
-¡Uy seño!, es que luego…. Se detuvo un minuto… bueno esta bien, nomás no se vaya muy lejos, porque ya va a oscurecer pronto y después es un rollo entrar a buscarla y me pueden regañar-asistió
Se va a ir al cielo. Usted no se preocupe ya verá que no le causaré ningún problema- proferí mientras entraba al parque.
Ya adentro me dí vuelo caminando entre sus numerosos caminos, admirando sus edificios monumentales construidos en un amplísimo territorio, sin advertir que el tiempo había transcurrido y ya eran las cinco de la tarde, el sol era una sombra que poco a poco daba paso a la oscuridad, me dirigí apresurada al camino por el cual había entrado al parque, antes de tomar este me encontré con un hombre, un trabajador del parque supongo, aunque más bien parecía un campesino, a lo mejor el jardinero… bueno, como sea… este me gritó en maya “CHICHKUN AYIK’AL ATAN TS’O’OK SACBEOB” (apúrate al final del camino novia), a lo cual quise entender que el portero me esperaba al final del camino! Así que casi corrí, pero sin duda alguna algo andaba mal, no podía reconocerlo, este sin duda que no era el camino que yo había tomado en un principio, no, no era, o si?
¡Dios!, ¿porqué no puedo recordar esos enormes chicozapotes, ni esos caracoles que delimitan el sendero? Además parece ser interminable. Miré mi reloj de nuevo, las 6:30, no puede ser, esta porquería se volvió loca, eso me pasa por comprar en los tianguis… no puedo haber perdido una hora caminando, aunque pues igual, porque ya está mas oscuro… pero el portero ya me hubiera encontrado, si este es el camino… la desesperación empezaba a hacerme su presa. Me senté un segundo, los pies me duelen un buen. Pienso, ojalá me hubiera comido esos panuchos que vendían en el camino. Tengo hambre y sed. En esas estaba cuando escuché unos pasos muy cerca de mi, ¡ufff, al fin! Creí que nunca vendrían-exclamé.
Al instante aparecieron ante mi un montón de niños, entre 7 y 10 años, eso tomando en cuenta que eran niños de la región y pues no son muy altos.¡Hijole! ¿Y el portero? Pregunté, pero ellos solo se reían y me miraban. De pronto empezaron a correr y danzar como en un juego de ronda. Oigan niños, ¿dónde está el portero?- pregunté nuevamente. Pero no hubo respuesta alguna, solo uno de ellos se acercó a mí y me tomó de la mano, haciéndome avanzar detrás de él como unos cien metros, los demás nos seguían haciendo gran alharaca y gritando “ ALUX,TS’O’OK BEEL” “ ALUX; TS’O’OK BEEL” (Boda Alux) Y eso es lo último que recuerdo, solo sé que ahora vivo en una ruina y soy la princesa de las cinco lagunas que circundan Cobá.
Joana Satán
13/Dic/2005
-Lo siento seño, ya casi cerramos, a las cinco se cierra-
-No sea malito-contesté-todavía falta media hora, déme chance de aunque sea tomar unas fotos, ¿ándele, si?
-¡Uy seño!, es que luego…. Se detuvo un minuto… bueno esta bien, nomás no se vaya muy lejos, porque ya va a oscurecer pronto y después es un rollo entrar a buscarla y me pueden regañar-asistió
Se va a ir al cielo. Usted no se preocupe ya verá que no le causaré ningún problema- proferí mientras entraba al parque.
Ya adentro me dí vuelo caminando entre sus numerosos caminos, admirando sus edificios monumentales construidos en un amplísimo territorio, sin advertir que el tiempo había transcurrido y ya eran las cinco de la tarde, el sol era una sombra que poco a poco daba paso a la oscuridad, me dirigí apresurada al camino por el cual había entrado al parque, antes de tomar este me encontré con un hombre, un trabajador del parque supongo, aunque más bien parecía un campesino, a lo mejor el jardinero… bueno, como sea… este me gritó en maya “CHICHKUN AYIK’AL ATAN TS’O’OK SACBEOB” (apúrate al final del camino novia), a lo cual quise entender que el portero me esperaba al final del camino! Así que casi corrí, pero sin duda alguna algo andaba mal, no podía reconocerlo, este sin duda que no era el camino que yo había tomado en un principio, no, no era, o si?
¡Dios!, ¿porqué no puedo recordar esos enormes chicozapotes, ni esos caracoles que delimitan el sendero? Además parece ser interminable. Miré mi reloj de nuevo, las 6:30, no puede ser, esta porquería se volvió loca, eso me pasa por comprar en los tianguis… no puedo haber perdido una hora caminando, aunque pues igual, porque ya está mas oscuro… pero el portero ya me hubiera encontrado, si este es el camino… la desesperación empezaba a hacerme su presa. Me senté un segundo, los pies me duelen un buen. Pienso, ojalá me hubiera comido esos panuchos que vendían en el camino. Tengo hambre y sed. En esas estaba cuando escuché unos pasos muy cerca de mi, ¡ufff, al fin! Creí que nunca vendrían-exclamé.
Al instante aparecieron ante mi un montón de niños, entre 7 y 10 años, eso tomando en cuenta que eran niños de la región y pues no son muy altos.¡Hijole! ¿Y el portero? Pregunté, pero ellos solo se reían y me miraban. De pronto empezaron a correr y danzar como en un juego de ronda. Oigan niños, ¿dónde está el portero?- pregunté nuevamente. Pero no hubo respuesta alguna, solo uno de ellos se acercó a mí y me tomó de la mano, haciéndome avanzar detrás de él como unos cien metros, los demás nos seguían haciendo gran alharaca y gritando “ ALUX,TS’O’OK BEEL” “ ALUX; TS’O’OK BEEL” (Boda Alux) Y eso es lo último que recuerdo, solo sé que ahora vivo en una ruina y soy la princesa de las cinco lagunas que circundan Cobá.
Joana Satán
13/Dic/2005
SER AUTOFRAGMENTADO
Lentamente se abalanzan, retorciéndose las piezas,
el revuelo ocasionado es un grito,
absurdo, lejano e insalubre.
Se duelen al estrellarse contra el tiempo.
Torpemente los dedos intentan recopilarlas
cual si fueran códigos de un lenguaje muy antiguo
sepultado bajo las lastimeras lagrimas del infame ser
convertido en rompecabezas.
el revuelo ocasionado es un grito,
absurdo, lejano e insalubre.
Se duelen al estrellarse contra el tiempo.
Torpemente los dedos intentan recopilarlas
cual si fueran códigos de un lenguaje muy antiguo
sepultado bajo las lastimeras lagrimas del infame ser
convertido en rompecabezas.
CUMPLEAÑOS
(DIC 01, 2001)
Hoy cumples un año menos,
si, he llevado bien la cuenta
y es un año menos desde que nos dejamos vencer.
Vamos a partir con algarabía los recuerdos,
pero primero enciende las nostalgias y pide un deseo.
(recuerda que no cuenta el borrarme de tu vida)
Siempre estaré contigo, festejando un año menos
en la cuenta regresiva, hasta que vuelvas al vientre
de tu madre de donde no debiste haber salido;
solo hasta entonces se cumplirá el ciclo de esta interminable pesadilla.
si, he llevado bien la cuenta
y es un año menos desde que nos dejamos vencer.
Vamos a partir con algarabía los recuerdos,
pero primero enciende las nostalgias y pide un deseo.
(recuerda que no cuenta el borrarme de tu vida)
Siempre estaré contigo, festejando un año menos
en la cuenta regresiva, hasta que vuelvas al vientre
de tu madre de donde no debiste haber salido;
solo hasta entonces se cumplirá el ciclo de esta interminable pesadilla.
UNA MAÑANA DE LLUVIA
Llueve, afuera en la calle llueve,
adentro las cenizas se evaporan con la leche;
desayuno consumido en un relámpago,
tragamos las frases sin masticar;
la rutina en el té helado,
el pan acompañado de silencio
queda de rehén entre los dientes.
Llueve, llueve afuera y llueve adentro
remojando el desayuno en el cansancio.
devastador nuestro tedio entre los platos.
adentro las cenizas se evaporan con la leche;
desayuno consumido en un relámpago,
tragamos las frases sin masticar;
la rutina en el té helado,
el pan acompañado de silencio
queda de rehén entre los dientes.
Llueve, llueve afuera y llueve adentro
remojando el desayuno en el cansancio.
devastador nuestro tedio entre los platos.
ABNEGACIÓN
Voy respirando el invierno de las hojas marchitas
que a tu paso dejas en el lago de fuego,
después de fallecido ya no hay mas abrazos;
murmuras silencios que desatan lluvias,
me postro ante el cadáver de quien no ha nacido
y sus fracciones me diluyen en mentiras diagonales;
prepararé una taza con un poco de mañana,
para ver tu carroza partir hacia el sepulcro;
quizá desde la puerta aviente lenguas crucificadas
y te entierre en mis retinas junto a la esquela mortuoria.
que a tu paso dejas en el lago de fuego,
después de fallecido ya no hay mas abrazos;
murmuras silencios que desatan lluvias,
me postro ante el cadáver de quien no ha nacido
y sus fracciones me diluyen en mentiras diagonales;
prepararé una taza con un poco de mañana,
para ver tu carroza partir hacia el sepulcro;
quizá desde la puerta aviente lenguas crucificadas
y te entierre en mis retinas junto a la esquela mortuoria.
EL CUMPLEAÑOS
Hoy, como cada año mi suegra suele venir a casa para ser agasajada por mi marido en su cumpleaños; que fatalmente coincide con el mío; sin embargo como siempre nadie se enterará, cosa que me irrita de sobremanera, él nunca repara en nada cuando se trata de su madre y siempre termino rezagada para que ella sea la reina, pero esta noche es una noche especial, me hice el propósito de no arruinarla por nada del mundo, es más como pretendo disfrutar al máximo la velada yo misma hice todos los preparativos para que mi suegrita no batallará con la cena, he conseguido todos los ingredientes y demás menjurjes para el tradicional e imperdonable guiso, que por cierto yo misma he preparado ya que ella siempre reniega de la calidad de la carne, que si está dura y correosa que si no sé que tantas cosas, pero ahora no podrá quejarse, le conseguí la mejor y por supuesto para acompañarla le compré el mejor vino, desde ayer en la tarde está todo.
Ella ha llegado esta mañana y se ha instalado, ahora se encuentra supervisándome en la cocina, yo sólo soy como la pared puesto que asegura que soy una de esas inútiles mujeres liberales y libertinas; poca cosa que no merece a su hijo, pero bueno ya lo dije antes, esta noche no voy a dejar que nada la arruine, hoy por primera vez desde que me casé con él voy a recibir un regalo, el mejor regalo quizá en toda mi vida y para ello me he comprado el vestido y los zapatos mas caros que he encontrado en el almacén de la plaza.
La hora finalmente ha llegado estamos todos sentados a la mesa, bueno casi todos, los hermanos de mi marido con sus respectivas esposas e hijos, la festejada y algunas de nuestras amistades mas cercanas, la impaciencia es uno más de los invitados a la mesa, así que para amenizar un poco el estrés han empezado a botanear y a beber, la mesa de regalos se desborda, pero yo aún espero el mío, ya no falta mucho!
Después de varias horas de esperar a mi adorado esposo mi suegra ha decidido que empezaremos a cenar sin él, voy a la cocina a servir los platos, nuestros comensales se muestran complacidos al ver la presentación del platillo, la gente empieza a degustar, se saborean y hacen comentarios muy halagadores, les parece una delicia, comentan entre ellos. Mi suegra se pavonea y se jacta hipócritamente de lo buena nuera que soy; yo sigo masticando lentamente la ensalada en espera de que ella empiece a masticar su suculenta porción de carne una vez que se la ha pasado con un sorbo del vino me dirijo a la cocina y regreso con la charola del horno, pero en vez del trozo de carne restante solo le presento la cabeza de su hijo y algunos restos de órganos, cómo ella bien ha dicho no soy muy diestra en la cocina y con el cuchillo menos, eso sí trate de no dañarle el rostro para que ella pudiera mirar fijamente los ojos de su amado hijo, después de aquello, nadie quiso pastel. Feliz cumpleaños a mí!!
Joana Satán
31/Agosto/2006
Ella ha llegado esta mañana y se ha instalado, ahora se encuentra supervisándome en la cocina, yo sólo soy como la pared puesto que asegura que soy una de esas inútiles mujeres liberales y libertinas; poca cosa que no merece a su hijo, pero bueno ya lo dije antes, esta noche no voy a dejar que nada la arruine, hoy por primera vez desde que me casé con él voy a recibir un regalo, el mejor regalo quizá en toda mi vida y para ello me he comprado el vestido y los zapatos mas caros que he encontrado en el almacén de la plaza.
La hora finalmente ha llegado estamos todos sentados a la mesa, bueno casi todos, los hermanos de mi marido con sus respectivas esposas e hijos, la festejada y algunas de nuestras amistades mas cercanas, la impaciencia es uno más de los invitados a la mesa, así que para amenizar un poco el estrés han empezado a botanear y a beber, la mesa de regalos se desborda, pero yo aún espero el mío, ya no falta mucho!
Después de varias horas de esperar a mi adorado esposo mi suegra ha decidido que empezaremos a cenar sin él, voy a la cocina a servir los platos, nuestros comensales se muestran complacidos al ver la presentación del platillo, la gente empieza a degustar, se saborean y hacen comentarios muy halagadores, les parece una delicia, comentan entre ellos. Mi suegra se pavonea y se jacta hipócritamente de lo buena nuera que soy; yo sigo masticando lentamente la ensalada en espera de que ella empiece a masticar su suculenta porción de carne una vez que se la ha pasado con un sorbo del vino me dirijo a la cocina y regreso con la charola del horno, pero en vez del trozo de carne restante solo le presento la cabeza de su hijo y algunos restos de órganos, cómo ella bien ha dicho no soy muy diestra en la cocina y con el cuchillo menos, eso sí trate de no dañarle el rostro para que ella pudiera mirar fijamente los ojos de su amado hijo, después de aquello, nadie quiso pastel. Feliz cumpleaños a mí!!
Joana Satán
31/Agosto/2006
ROMANCE
Entre mis brazos, tu piel morena y tersa
brocado de sonrisas, lúdicas estrellas fugaces.
Pensé en mariposas blancas aproximándose
al murmullo de tu aliento, pruebo tus besos y tu sexo
en este juego que desata mis instintos más carnales;
te observo jadeante y trastocando tu rostro
en un rictus de dolor al sentir mis dientes
arrancando tus entrañas.
MIEDO
Siento terror de despertar alguna mañana
sin tu cabello de día nublado
o tus brazos que me aprietan hacia tu cuerpo,
tener que imaginar tus besos, que son míos y ajenos a la vez
sin tu cabello de día nublado
o tus brazos que me aprietan hacia tu cuerpo,
tener que imaginar tus besos, que son míos y ajenos a la vez
voltear hacia la ventana y no ver los diarios que cubren el cristal
y relatan nuestros encuentros.
Caminar de nuevo sin tu voz que me dicta el camino
sin tus ojos serenos reflejando fuego en la vorágine de estos ojos
que han renacido como miles de aves en un atardecer.
Quizá tenga que abandonar la poesía entre tus manos
o dejar las sábanas en donde deberían de estar antes de ti.
CONFESIÓN
Anhelo entretener tus manos con mis hombros
que las miradas elctrizantes se enlacen
y de profetas, nardos albos sean tus sueños.
Líbelulas azules en mi oído
produzca el huracán de tu nombre
mantra concebido en el silencio
que despierta mariposas prisioneras en el fuego.
Mi corazón dormido.
que las miradas elctrizantes se enlacen
y de profetas, nardos albos sean tus sueños.
Líbelulas azules en mi oído
produzca el huracán de tu nombre
mantra concebido en el silencio
que despierta mariposas prisioneras en el fuego.
Mi corazón dormido.
INDIGENTE
La descubro observando, desolada,
entre calles y edificios transita;
una lata equivale al brillo de una vida
de todos, de nadie.
Los botes de basura alimentan regresiones,
acorralan sonrisas heridas de hipocresía.
El polvo se adhiere a tu piel marchita
me descubro entre tus manos,
tu ropa, tus pestañas;
bailo contigo la danza que no se nombra
me reconoces, me abrazas;
soy tu muerte.
entre calles y edificios transita;
una lata equivale al brillo de una vida
de todos, de nadie.
Los botes de basura alimentan regresiones,
acorralan sonrisas heridas de hipocresía.
El polvo se adhiere a tu piel marchita
me descubro entre tus manos,
tu ropa, tus pestañas;
bailo contigo la danza que no se nombra
me reconoces, me abrazas;
soy tu muerte.
LA VENGANZA ES UN PLATO QUE SE SIRVE FRÍO
¡Llegaste justo a tiempo, veintidós años tarde!
Apenas habían transcurrido unos cuantos minutos desde el incidente, aunque para ella bien podrían haber sido toda la eternidad, en sus labios aún brillaba el rojo carmesí, no se atrevía a volver los ojos hacia la recamara, prefería continuar parada ante la ventana que daba hacia la Avenida 34, en la pequeña sala quedaban los indicios de su visita, las latas de cerveza vacías, algunas envolturas y la humedad del sudor, no era la primera vez que acudía a ese lugar, en el pasado había estado ahí, aunque en ese momento su mente prefería no develarle los motivos por más que ella tratara con insistencia de recordarlos, buscó en su bolsa el paquete de cigarrillos y encendió uno, el cenicero estaba sobre la barra de la pequeña cocina a tan solo unos cuantos centímetros de su mano, aún así le pareció muy lejano y prefirió tirar la ceniza al piso, no había ninguna emoción, se sentía ajena a todo; las revistas y periódicos acumulados sobre aquél extraño artefacto de madera le daban una imagen más patética a la situación, no era un lugar cuidado, ni mucho menos hermoso, pero a pesar de ello le daba la impresión de haber sido cuna de algunos momentos agradables. Permaneció un momento más en la ventana y dió la vuelta, necesitaba usar el baño, de repente a su mente llegaron los esbozos del recuerdo.
23 de Mayo:
- ¡Te quiero, ehh! - La voz de él, mientrás se acercaba a ella.
- ¿Me quieres? ¿Cómo para qué o qué? Recuerda que no estoy en busca de ningún tipo de relación.
Él no dejó tiempo para respuestas, sólo se acercó y la tomó fuertemente entre sus brazos y la besó.
- ¿Y ahora qué? ¿Cómo le vamos a poner a esto que iniciaste?
- Somos novios - La voz enardecida de él produciendo mariposas en su estomago.
Las ganas de ir al baño interrumpieron sus pensamientos, dio unos pasos hasta que topó con la puerta que delimitaba la recamara de la otra pieza, entró sin hacer ruido y sin voltear, a pesar de ello la ventana cubierta de páginas de diarios fue elocuente, adivinaba el entorno, la posición del ventilador dando hacia la pared, la cama en la que algunas noches habían compartido sus cuerpos, la tabla donde descansaban las bolsas de ropa limpia y sucia y algunas maletas; los zapatos desordenados y el librero con las pocas pertenencias de ese hombre, de repente se detuvo, había reparado que desde su llegada esa tarde no había pensado en él como un ser humano, avanzó a través de la oscuridadde la pieza, entró al cuarto de baño con ese olor a pino tan fuerte y nauseabundo, cómo de terminal de camiones de cuarta, pero tan conocido por ella, mientrás orinaba, le pareció escuchar la leve respiración de esa persona en la que ella prefería no pensar y nuevamente su mente se inundó con la fuga de recuerdos, cómo aquél cuento que él escribiese para su columna dominical, jaló la palanca del retrete, pero los recuerdos no se fueron por el escusado, quedaron ahí dando vueltas en su adolorido cerebro.
23 de Julio:
- ¿Me quieres? - Ahora era la voz de ella la que resonaba con fuerza, más no hubo respuesta, solo el silencio y nuevamente su propia voz.
- Dime - ¡Te quedas callado por que la respuesta es No!
- No digas cosas, soy un viejo y tú tienes toda la vida por delante, soy un alcohólico.
- Veintidós años de diferencia entre tú y yo no es nada, el que tengas 50 y yo 28 no significa nada para mí.
- No digas cosas, entiéndeme, no quiero hacerte daño. Estoy mal.
- ¿Entonces para que me dijiste que me querías? - Nuevamente el silencio masacrando sus ilusiones.
El vacío en su estomago se acrecentó al salir, jaló un poco de aire para renovar fuerzas y poder atravesar la puerta, el vértigo con que los recuerdos asistían le provocaron asco, no se sentía culpable, ni siquiera sentía tristeza, lo único que necesitaba era salir de ahí, atravesó el umbral de la puerta, antes de salir del cuarto buscó el switch de la luz y la encendió.
02 de Agosto:
- ¿Me quieres? ¡Es la última vez que hago esta pregunta!
- ¡Deberías buscarte un muchacho de tu edad, yo ya estoy viejo y mi vida es muy complicada!
- Eso que dices es cruel ¿No te das cuenta que me lastimas?
- ¡Pues lo siento! - Su respuesta tajante y certera.
Sus pasos se dirigieron directo a la cocina, en sus ojos solo se reflejaba la negrura de esa noche nublada, el calor se había hecho insoportable, abrió el refrigerador tomó un trago de agua directo de la botella, regreso al cuarto, se desvistió, su cuerpo se acomodó junto a él, sus brazos rodearon su cuello, él abrió sus labios y suavemente los unió a los de ella -¿Me quieres? ¿Porqué nunca respondes? ¡Siempre te quedas callado! - No hubo respuesta sólo el prolongado gemido al sentir la mordida con la que ella arrancaba su lengua de tajo, el sonido metálico del cuchillo penetrando su frío corazón y en el fondo su canción favorita - No digas que ya se ha ido, decí mejor que algún día.... y si llegas a encontrarla, llévale el corazón que alguna vez le ofrecí...
La lluvia empezaba a caer, no tenía caso regar las plantas, así que cerró la puerta de su mente perdiéndose en la vorágine de las calles.
14 de Agosto 2006
Introducción en voz de Luis ortega para el evento en La Bodeguita del Medio

Los confines del dolor
Allí donde está el dolor, está también lo que lo salva.
Johann Friedrich Hölderlin
Desde la perspectiva de la atmósfera del vacío, cuando ya navegan en la sangre más tumbas que aromas vitales, trasmina la oscura poesía de Joana Satán, recordándonos que el dolor es el único guía que nos señala como escapar de nuestros infiernos terrenales.
Porque con el dolor alcanzamos a comprender todas las razones de la vida, el lado oscuro de una alegría inexistente. No queda nada tras el naufragio de nuestra alma, de los tiempos idos, de las cosas que ya nunca retornarán a nuestro jardín florido de aquellos atardeceres.
Por esa sencilla razón el discurso de Joana Satán, nos sacude los rincones ocultos del corazón y nos invita a deslizarnos en un tobogán hacia las mismas puertas de lo desconocido, nos hace meditar acerca de lo fugaz que es la felicidad, para quedar atrapados en las desgarradas redes del dolor.
Pero, paradójicamente, es precisamente en esa cima donde la vida puede tener un respiro y donde el golpeado corazón de los humanos se sienta para los nuevos retos de la supervivencia.
En los helados tiempos de la incertidumbre los poemas de Joana Satán son nuestros salvavidas para no caer en esos desfiladeros donde la muerte habita y regresarnos a la tierra para mostrarnos sus postales candentes del infierno.
PATÍBULO
Cerré los ojos, por un momento divagué
en el campo de azucenas,
los verdes penetraron mi torrente sanguíneo,
los cipreses se mecieron en mis ganas de vida;
fue eco el canto de las aves
y el murmullo del riachuelo me inundó las piernas;
soñé despierta, las sensaciones fueron caricias
entre mis vanos recuerdos.
Las piedras me acogieron en su lecho;
abro los ojos y se pierde todo aquél cielo,
no veo nada, solo escucho un golpe seco...
Es la hoja afilada que separa la cabeza de mi cuerpo
bañando de carmín la guillotina.
DEMONISMO
¡In nomine dei nostri Satanás, Luciferi, Excelsi!
Somos cinco, como cinco con los picos
de la estrella que conforma el pentágrama,
cinco muertes, cinco vidas,
maldecimos enemigos,
el agua maldita y nuestra propia sangre,,
tomadas de las manos vendimos nuestras almas,
(si es que alguna la poseímos)
Deseamos el mal en nuestros pergaminos;
copal, mirra incienso, polvo de oro y sal negra;
quemábamos las velas sin saber que lo que se consumía
eran nuestras dichas.
El mal se regresa, tres veces tres.
La energía nos poseyó, cada quién en su culto,
las cinco atadas a la boca del averno
repitiendo nuestras muertes hasta el sin fin de la tríada.
LA VEJEZ EN EL CORAZÓN
Pasan los días sentados en el borde de la locura,
consumiéndose cual colilla:
carcomiéndose las ganas cómo óxido en el fierro,
de vez en cuando alguno se balancea
en su propio mar muerto,
murmurando mínutos en sus desvencijados corazones
el tiempo se acompasa con sus blasfemias
cual badajo repicando la campana;
en el jardín los árboles ya no reverdecen,
son sólo espejismo de sus viejas promesas
esperando el canto magnético del Hades
para estrenar en el sepelio sus mortajas.
AGGELOS
Tú me miras ángel caído
desde tu piedra filosofal,
con tus ojos dilatados por el humo
que aspiras a bocanadas de la hierba,
me hablas en tonos inaudibles,
musitas, cantas, ríes, lloras.
Recitas viajes astrales y seres evolucionados
en los confines perdidos de nuestra dimensión.
¿De qué mundo cristalino has huido?
Te fragmentas al romper de la ola
sin pronunciar malos augurios.
¿Acaso eres universo?
La dialéctica te une nuevamente
y estallas de nuevo en carcajadas
que desconsiertan al sol.
Han dado las diez y media y hay que desandar camino.
Me acurruco entre tu pecho
mientrás te entierro mis sueños
en el blanco de tus alas.
desde tu piedra filosofal,
con tus ojos dilatados por el humo
que aspiras a bocanadas de la hierba,
me hablas en tonos inaudibles,
musitas, cantas, ríes, lloras.
Recitas viajes astrales y seres evolucionados
en los confines perdidos de nuestra dimensión.
¿De qué mundo cristalino has huido?
Te fragmentas al romper de la ola
sin pronunciar malos augurios.
¿Acaso eres universo?
La dialéctica te une nuevamente
y estallas de nuevo en carcajadas
que desconsiertan al sol.
Han dado las diez y media y hay que desandar camino.
Me acurruco entre tu pecho
mientrás te entierro mis sueños
en el blanco de tus alas.












